Alianza UNICEF – Farmacity

Esta sección comprende información estadística actualizada sobre la situación de la niñez y adolescencia en Argentina. Los datos reflejados en ella dan cuenta de las brechas existentes entre los derechos de la infancia y la realidad. También, las situaciones que requieren y pueden ser modificadas con la colaboración de todos.

SITUACIÓN EDUCATIVA DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES EN LA ARGENTINA

Educación inicial

El acceso de niñas y niños a la educación inicial es un desafío clave que está atravesado por fuertes disparidades a nivel territorial entre las provincias y según el origen social de los chicos. Si bien se han realizado muchos esfuerzos para garantizar la inclusión de todos los niños y niñas pequeños en el nivel inicial, aún persisten grandes brechas en la cobertura y desigualdades relacionadas a la calidad de oferta educativa.

Las estadísticas oficiales indican que no asisten a la escuela el 46,3% de niñas y niños de 3 años; el 18,5% de niñas y niños de 4 años; y el 3,7% de niñas y niños de 5 años. Además, desde el punto de vista socioeconómico, se perciben fuertes disparidades. Mientras que el 72,8% de niñas y niños de 3 años pertenecientes al quintil más bajo de ingresos no asiste al jardín de infantes; 54,8% pertenecientes al quintil más alto no se encuentra escolarizado en este nivel. En términos generales, la asistencia escolar de niñas y niños de 3 y 4 años de familias del quintil superior es 20 veces mayor que los del inferior. Asimismo, si se consideran las diferencias a nivel regional, los datos muestran que, mientras en la Ciudad de Buenos Aires más del 80% de los niños y niñas asiste a sala de 3 años, en varias provincias este porcentaje alcanza a menos del 30%: Chaco, Formosa, La Pampa, Misiones, Salta, San Juan y Tucumán.

Por último, es necesario destacar que el nivel inicial requiere asegurar la calidad y profesionalización de los servicios, fomentando un enfoque de equidad de género y el desarrollo de aspectos clave como el juego y la alfabetización para lograr que los niños y las niñas adquieran el conjunto de habilidades cognitivas, sociales y emocionales que les permita avanzar en los aprendizajes posteriores.

Educación primaria

La educación primaria en nuestro país está universalizada desde 1884. Es decir, casi la totalidad de los niños de 6 a 12 años están escolarizados. Sin embargo, cerca de 32.000 niñas y niños, que provienen de los quintiles de ingresos más bajos y de zonas rurales aisladas o urbanas marginales, no asisten a la escuela. A su vez, los datos indican que nueve de cada diez alumnos asisten a una escuela de jornada simple, siendo la jornada extendida una meta aún lejos de cumplir.

Asimismo, dos de cada diez niñas y niños cursan su escolaridad en el nivel primario con uno o más años de la edad establecida. Esto ocurre mayoritariamente en los quintiles más bajos y en las zonas rurales o aisladas, por haber ingresado de manera tardía o haber repetido un año.

Finalmente, la mejora de los aprendizajes es un desafío pendiente que presenta el nivel primario. Los últimos operativos de evaluación de aprendizajes (Aprender, 2016 y 2017) indican que el 33,2% de los estudiantes del nivel primario se encuentra en los niveles básicos o por debajo en Lengua, que el 41,4% se encuentra en esas condiciones en Matemática, el 34,4% en Ciencias Sociales y el 32,5% en Ciencias Naturales.

La educación secundaria

La educación secundaria es obligatoria en nuestro país desde 2006 y el Estado realiza grandes esfuerzos para garantizar el acceso, la permanencia y la finalización de los adolescentes en este nivel educativo.
La tasa de asistencia al nivel secundario es del 80%: en números totales, cerca de 500.000 chicas y chicos se encuentran fuera de la escuela. La repitencia y el abandono son problemáticas a resolver: menos de la mitad de los adolescentes que ingresa a la secundaria logra completarla en los tiempos previstos. Existen causas sociales y también escolares que explican esta situación. Entre las principales se encuentran: “no considerarla necesaria o no gustarle” (29,6%); el ingreso al mercado laboral (14%); situaciones de embarazo o de cuidado de algún hermano o hijo menor (11,3%); dificultades económicas para sostener la cursada (8,8%)1. Estos problemas afectan especialmente a aquellos adolescentes que provienen de los sectores más desfavorecidos de la población.

Finalmente, los datos disponibles a nivel nacional indican que garantizar los aprendizajes básicos sigue siendo un gran desafío. El 37,5% y el 68,8% de los estudiantes del último año del secundario, en Lengua y en Matemática respectivamente, se encuentran en el nivel básico o por debajo (Aprender, 2017). Estos datos son críticos, la evidencia muestra que el gran desafío de la agenda política del nivel es avanzar en una transformación significativa de la escuela secundaria, la cual permita la inclusión de todos los adolescentes y el desarrollo de aprendizajes acordes a los requerimientos del mundo en el siglo XXI.

Brechas educativas

La reducción de las inequidades existentes en el sistema educativo es uno de los focos más importantes de la cooperación de UNICEF.

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